Aries y el Amor

el amor y el signo Aries

Lady Gaga es del Signo Aries

Arrebatos amorosos, pasiones exaltadas, emociones efervescentes, impulsos enfebrecidos, sentimientos en llamas… Y a terreno conquistado, aire.

No hay tiempo que perder: son muchas las tierras vírgenes para el conquistador, para el guerrero, para Aries.

Sin embargo, las llamaradas espectaculares de su amor pronto se consumen; y la característica de los conquistadores es, precisamente, conquistar, explorar nuevos terrenos; la del galán de moda, mariposear de flor en flor. Y los fuegos de artificio, artificio son…

La mujer Aries, dado el pasivo rol femenino conveniente en esta sociedad, tiene que moderar estos impulsos arrebatados, disimularlos o sublimarlos. Por eso el deporte constituye una buena salida en nuestra época.

Claro que también queda uno de los recursos tradicionales: los arrebatos místicos. Y en este sentido, la Aries más representativa del éxtasis místico es santa Teresa de Jesús.

Tanto el hombre como la mujer Aries sólo tienen ojos para el ser amado mientras persiste el arrebato de su pasión. Pero su fidelidad dura lo que una llamarada.

Eso sí, en ambos hay que agradecer su contundencia y claridad, su sinceridad abierta: en cuanto les interese otra persona no se andarán con tapujos, mentiras o disimulos, ya que van demasiado directamente a lo suyo como para perder tiempo en enredos.

El signo de Aries se siente especialmente atraído por los de Leo y Sagitario, con los que puede vivir ardientes historias de amor.

En cambio, tiene cierta incompatibilidad con Cáncer, Escorpio y Piscis, ya que las cualidades de éstos, por ser signos de Agua (frialdad y humedad), son opuestas a las de Aries (caliente y seco).

Pero una cosa son las «ardientes aventuras» y otra la pareja estable. El signo opuesto a Aries en la rueda zodiacal es, por ello mismo, su complementario: Libra.

De ahí que el hombre ideal para la mujer Aries pueda ser esbelto, grácil, de facciones agradables y grandes y dulces ojos, con porte desenvuelto y refinado, ademanes suaves y elegantes. Tal vez algo frivolo, inconstante, superficial o caprichoso, pero alegre, sensual, amable, dulce y cariñoso.

Por su parte, una buena pareja para el inquieto y jovial Aries sería una mujer delicada, armoniosa, equilibrada y con sensibilidad artística, de aspecto cuidado y elegante, movimientos serenos y reposados, llena de gracia, belleza y refinada sensualidad, hábil para los coqueteos de salón y las intrigas amorosas, y apta para las reuniones y vida social.

Desde luego, estas características también puede reunirías alguien que, sin ser Libra, tenga configuraciones astrales dominantes en este signo.

 

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