Cáncer Cerdo

Individuo lleno de iniciativa como pocos

El Cáncer Cerdo podría vivir en una isla desierta y levantarse al alba, rezar sus oraciones, prepararse el desayuno, lavarse, ir a la roca que le sirve de oficina, trabajar como un esclavo durante catorce horas, volver a la roca que le sirve de morada, prepararse un enorme festín, comérselo, rezar sus oraciones, acostarse bajo su palmera y volver a comenzar al día siguiente. Si la palabra «rectitud» no existiera, habría que inventarla para este sujeto. Se trata de una persona íntegra que requiere poco más que una gran admiración, un afecto inquebrantable y una obediente devoción de parte de los demás. Bueno, estamos exagerando. Los Cáncer Cerdos son sumamente generosos y caritativos. Pero les gusta que las cosas se hagan a su modo y, por lo general, se las ingenian para conseguir que todo gire en la dirección que ellos dictaminan.
El Cáncer Cerdo ama la casa y el lujo. Sin duda es el Cerdo más opulento de todos; el Cerdo de Cáncer acumula riquezas mediante la adquisición de objetos de arte y bienes inmobiliarios. Después encuentra el modo de que sus riquezas le sirvan para la adquisición de otras. Es el más atesorador de los atesoradores Cáncer. A este nativo se le pueden confiar cinco dólares y volver veinte años más tarde a recoger el millón que él ha logrado obtener con esa inversión. Bueno, quizás estemos exagerando, pero hablando en serio, el Cáncer Cerdo no tiene rival para ganar y conservar dinero. Y también es un amante del arte de primer orden. Ninguna exposición escapa a su atención; ningún escultor joven en ascenso se quedará sin venderle una de sus obras. Al Cáncer Cerdo no sólo le fascina el arte, sino que sabe apreciarlo verderamente, conservarlo y perpetuarlo.
La personalidad de este individuo encierra una curiosa dicotomía. Por un lado, debe mantenerse en guardia contra todo tipo de excesos. Todas las extravagancias lo atraen. Y el revés de esta moneda malsana es su excesiva severidad para consigo mismo. Nada de diversiones. No salgas a pasear. Quédate en casa y estudia. No te compres nunca ropa lujosa ni comida cara. Trabaja, acumula, adquiere, ahorra y conserva. El sentimiento es para los otros. Obviamente, esta filosofía espartana no es más que un sibaritismo al revés. Lo cual significa un problema para los Cáncer Cerdos. Deben aprender a moderar sus deseos y buscar el equilibrio en todos los aspectos.
Este nativo suele hacer gala de fuerza, y resulta impresionante. Frunce la frente. Fulmina con la mirada. Arruga los labios. Quizá resulte asustador, pero no es real. Todos esos gestos no son más que golpes de efecto. En verdad, el Cáncer Cerdo es un amor, un ser caritativo, cálido y obsesivamente generoso, pese a su apariencia severa.
La tenacidad es su carta oculta. Salvo una enfermedad grave, física o mental, nada logra abatir mucho tiempo a este nativo. Es un creyente fervoroso que va con obstinación más allá de la razón en la práctica de su religión, sus ideales y sus metas. Su actitud en la vida es conservadora y austera, con la ropa abotonada hasta el cuello, el cinturón de seguridad en su lugar y las velas bien estiradas. Según su opinión, lo que le falta al mundo actual son principios morales. ¿Qué fue de la buena moral de antaño? ¿Las buenas costumbres? ¿La austeridad de las generaciones de otros tiempos? No lo comprende. La vida moderna decepciona al Cáncer Cerdo, de corazón puro. Si él logra luchar sin interrupción y sin desalentarse contra todas las fuerzas del mal, ¿por qué los demás no hacen lo mismo? Porque son perezosos, cerdito. Y egoístas y mediocres. Pero no podemos decir lo mismo de ti, ¿no es cierto?

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