Capricornio Perro

El Capricornio Perro puede compararse a un adoquín

A la vez acogedora y cinicamente concreto, su meta en la vida consiste en adquirir la independencia y mantener la paz. El Capricornio Perro desconfía de todo lo abstracto, vago, metafísico, y pasa una buena parte de su vida asegurándose de que lo que le pertenece siga siendo suyo. Es prudente y conservador, consciente de las exigencias de la sociedad. No tiene ni un pelo de snob. En cambio, nos observa y se inquieta mientras los demás nos corrompemos y nos autodestruimos. El Capricornio Perro ama el orden y desea preservarlo.
Este sujeto voluntarioso y revolucionario no desdeña las peleas. Si cree firmemente en un ideal o debe salir a la arena para proteger a un pariente o un amigo, se arrojará a la lucha sin reservas ni límites. El Capricornio Perro es duro y estridente en su búsqueda de la justicia. Rara vez peca de diplomacia extemporánea, y tampoco se lo puede acusar de conducirse con excesiva reserva. Le gusta ladrarle —e inclusive aullarle— a la luna. Es longilíneo y ágil. Con frecuencia lo sorprendemos realizando actos de coraje o intrepidez… cualidades tan ajenas a los Capricornio como a los Perros.
Así, la fuerza engendrada por ambos signos produce un ser conservador pero buen orador y pleno de magnetismo. Este sujeto se ocultará detrás de máscaras y lanzará pantallas de humo para disimular su verdadera identidad. Los Capricornio Perros son únicos y misteriosos. Son egoístas, pero consiguen esconderlo bajo un semblante de congenialidad y cordura. Humor mordaz. Sarcasmos para regalar. Este individuo hace pedazos todo lo que sea falso. Él búscalo auténtico y, curiosamente para un Perro temeroso, sabe cómo conseguirlo.
Por lo general, estos nativos tienen una faz de gourmet. Les gusta la buena cocina y no vacilan en hacerle los honores del caso. A veces son también excelentes cocineros. Tienen el don de seguir las recetas al pie de la letra y nacen con el respeto por las cosas bien hechas. Con el correr de los años, podrán tener problemas de peso.
Este sujeto es capaz de privarse de muchas cosas. Lo atrae el dinero, e inclusive el lujo que pueda permitirse. Pero el confort ocupa un lugar secundario en su vida. Se encuentra tan bien en una caravana de gitanos como en un palacio. Su brillante barniz le permite cierto desdén con respecto al lujo. Para él, es lo mismo un coche nuevo que un viejo furgón.
También posee un aspecto fantasioso. Le atraen los brillos. El resplandor del mundo del espectáculo despierta su curiosidad, y las plumas le fascinan. Por lo general no llega a adornarse los párpados con lentejuelas… pero no ha faltado alguno que lo hiciera.

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