Géminis Dragón

El Géminis activo y aéreo se alía brillantemente al impetuoso Dragón

Este es un personaje inolvidable, en el sentido más estricto de la palabra “personaje”. Los Géminis Dragones son excitantes y hechiceros. El dinamismo y el encanto resplandecen en sus flancos cubiertos de escamas. Los Géminis Dragones son la personificación del brillo. Pero no cuente con ellos para ejecutar una gimnasia mental que exija más de diez minutos de concentración.
Los Géminis Dragones son corredores de carreras cortas. El fuego ardiente de la novedad despide sus chispas excitantes e incita a este nativo a elaborar grandes sueños e imaginar planes gigantescos. Pero el Géminis Dragón se aburre con facilidad. Él quisiera que este fin de semana el living estuviera pintado de un lindo color crema; pero no se toma el trabajo de ir a la pinturería de la esquina a comprar la pintura.
Es por esto que los Géminis Dragones son célebres por su capacidad para contratar gente que haga el trabajo por ellos. Los Géminis Dragones son “personas de ideas”. Saben constituir grupos y comunicarles métodos de trabajo ingeniosos… pero no llenarán un solo formulario ni harán un solo llamado telefónico por sí mismos. Consideran que el “trabajo sucio” no forma parte de sus obligaciones.
Por supuesto, estos sujetos poseen tanto magnetismo, encanto personal y vigor, que alimentan una fe en sf mismos casi sobrenatural. Son monstruos de fuerza y de espíritu. Sin embargo, la pérdida de un ser querido, un fracaso en los negocios o una ruptura amorosa pueden dañarlos enormemente. Y en este caso ¡atención! Un Géminis Dragón que sufre se debate y resopla, es más salvaje y vociferante que una manada de bisontes heridos. ¿Llorar? Jamás vi llorar tanto a una persona. ¿Despotricar contra el destino? Es la especialidad del Géminis Dragón: “Nadie me quiere. Me equivoqué, me dejé engañar. Todos me odian”.
Los Géminis Dragones intimidan a los demás. Como Géminis, adoran interpretar papeles. Desde muy temprana edad aprenden que es posible influir sobre los otros haciéndose los “cascarrabias”, los “duros” o inclusive los “gángsters”. A primera vista, los Géminis Dragones que conozco se comportan como monstruos aterradores. Afectan una condescendencia que mantiene a la gente a distancia, sin saber qué hacer ni qué decir. Lo cierto es que los Géminis Dragones no son, en realidad, más que Dragones de papel.
Se los puede desarmar con un soplo de razón. Pero hay que atreverse. Y el Géminis Dragón interpreta su papel de manera tan convincente que sin duda usted no me creerá si yo le digo que sencillamente se derretirá si usted llega a encontrar el camino hacia su corazón de manteca. Intente con las lágrimas y las quejas. Si esto no da resultado, acuéstese y finja estar enfermísimo, a punto de morir. El Géminis Dragón no resiste la debilidad de aquellos a los que ama. Teme tener que hacer el trabajo que habitualmente hacen sus seres queridos, o perder su auditorio.
En sociedad, los Géminis Dragones suelen ser insoportables. Se sienten amenazados por cualquier cosa y, si temen que una persona resulte más interesante que ellos, harán o dirán las peores extravagancias (por ejemplo, dar vuelta una mesa sobre la que se ha servido el café) para llamar la atención. Por momentos se toman irritantes. Y así es como les gusta a ellos.
Pese a su orgullo y su suficiencia, pese a su tendencia a recriminar y, por sobre todo, a comparar desfavorablemente el éxito de los demás con el suyo, los Géminis Dragones no tienen nada de verdaderos “malvados”. Son más bien personas cariñosas y cálidas que gustan mucho de los niños. Pero tienen modos, maneras, que intimidan a los demás. Esto no es más que una fachada… pero ¡qué fachada!
Otro detalle para recordar: la soledad es el enemigo número uno del Géminis Dragón.

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