Géminis Gato

Géminis y Gato componen una pareja curiosa

¿Cómo hace semejante individuo, que posee la prudencia y la discreción del Gato y el alegre dinamismo del Géminis, para llegar a conocerse y controlarse? Deténganse a considerar el problema. El Géminis es todo entusiasmo y burbujeo. El Gato, por el contrario, tiende a la discreción aristocrática, la prudencia y el confort. El chispeante Géminis se arroja al ataque de una inmensa cantidad de molinos de viento, pero, cuando ha nacido en un año del Gato, a veces descubre que de pronto —¡oh, sorpresa!—lo asalta su naturaleza felina, que le planta con firmeza sus garras en la carne, exhortándolo: «Calma. No tan rápido. ¡Atención!».
Superficialmente, este sujeto da la impresión de revolotear despreocupado de flor en flor, de carecer de seriedad y organización. Pero es una impresión de lo más falsa. En profundidad, el Géminis Gato es estable, controla todos los movimientos de los que lo rodean y posee una vida interior mucho más ordenada de lo que uno podría pensar. La agilidad es su arma; la flexibilidad, el proyectil; su cerebro, el soldado. El Géminis Gato es su propio ejército de nervios y músculos, camuflado bajo el encanto de su piel y sus ronroneos.
El imperialismo territorial del Géminis Gato es irreductible; lo invitará a usted a su casa, le ofrecerá el cuarto de huéspedes y lo convidará con una buena cena. Pero nunca le dará la llave de sus armarios privados donde guarda sus tesoros personales. Acepte la hospitalidad que le brinda el alegre Géminis Gato. Pero le sugiero que no meta la nariz en sus cosas si no quiere tener que usar mangas largas hasta el día de su muerte para disimular las cicatrices de sus profundos arañazos.
En este nativo, la indecisión de Géminis queda prácticamente anulada por la reflexión metódica del Gato. Una vez que un Géminis Gato ha reflexionado y madurado un proyecto, lo ejecuta sin vacilar, sin remolonear. Cuando estos sujetos desean algo, son eficaces y saben saltar a la yugular.
En todo lo que concierne al espectáculo, los Géminis Gato son estrellas. Todos los aspectos del teatro los atraen. Pero, ante todo, ¡a los Géminis les encanta la comedia! Son actores natos que encuentran el más grande placer en interpretar un papel y arrancar emociones y aplausos del público. Observe a un Géminis Gato que ofrece una fiesta o una reunión. Desde la llegada, los invitados, todos sonrisas, escuchan fascinados las historias y las aventuras arrobadoras del Géminis Gato.
Estos Géminis son nerviosos como un Gato. Desde su nacimiento, las hadas buenas les han otorgado, tanto a los Géminis como a los Gatos, el don de la complejidad. No son almas simples, de placeres tan previsibles como la sucesión de las olas sobre la playa. ¡No, en absoluto! Poseen sentidos bizantinos. Sus elecciones, desde la comida hasta el trabajo, pasando por la ropa, la casa y los amigos, jamás son previsibles. Los Géminis Gatos acorralan a sus opciones, las rodean, prueban sus reacciones, se alejan y reflexionan, vuelven sobre sus pasos y prueban otra vez … y después quizá se dignen hacer una elección definitiva. Y esta selección metódica anuncia a menudo el estilo de hábitat o pareja que el Géminis Gato adoptará para su vida.
En los Géminis Gato suele observarse una seguridad engañosa. Estos nativos se imaginan estar un peldaño más arriba del común de los mortales. Los Géminis Gatos se sienten atraídos por el esnobismo, el exitismo y la vanidad de tener amigos célebres. También son conservadores. A veces, sus reacciones pueden parecer puritanas o espartanas. Pero no hay que olvidar que los Gatos, cualquiera que sea su signo de nacimiento, jamás son peleadores. Sobre todo, este nativo desea una vida confortable y sin confrontaciones, y hará cualquier cosa para obtenerla.

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