Leo Buey (I)

Leo Buey y el Amor

Para el Buey, el amor se reduce con frecuencia al denominador común de la sexualidad. En compensación, el sol confiere a Leo un intenso calor interior. Un Leo Buey no será frío en la cama ni rechazará la idea del sentimiento o la ternura. Pero las locuras del amor le serán extrañas. No puede evitar tomárselo todo en serio.
Los Leo Bueyes son tan exageradamente razonables que su pareja deberá enseñarles a divertirse y reír. Si usted ama a un Buey nacido en Leo, seguramente también lo admirará. Pero esa es la parte fácil. Llévelo a la montaña rusa o a un club de yoga. Hágalo relajarse y ponga un poco de aceite en las bisagras rígidas de su naturaleza. Él se lo agradecerá con un gran amor y no lo abandonará jamás… siempre que usted obedezca todas sus órdenes y no escape a su control.

Compatibilidades de los Leo Buey

Luz verde para las Ratas, Serpientes y Gallos de Aries, Géminis, Libra, Sagitario y Capricornio. No se meta con los Tauro Dragón ni con los Escorpio Dragón, ni con los Tigres y Cabras de Escorpio y Acuario. Los Tauro Mono lo contrariarán mucho con sus eternos cuentos.

Leo Buey: el hogar y la familia

La casa del Leo Buey será ordenada e impresionante. La redecora constantemente, agregándole nuevos placares y bibliotecas, demoliendo tabiques para que luzca mejor la inmensa mesa del comedor. Todo, hasta los cuchillitos para la manteca y los cubiertos para el pescado, será concebido teniendo en cuenta el orden, la eficacia y la comodidad.
Pobre del hijo de un Leo Buey que no respete la disciplina, no vaya bien en la escuela, no sea el orgullo de sus padres, no haga lo que se le dice sino lo que le gusta. El Leo Buey prodiga todo a sus hijos: actividades diversas, salidas culturales, vacaciones, ropa y cualquier cosa imaginable en gran abundancia. Pero también es positivamente dictatorial. Si el hijo mimado provisto de tantos juguetes, que practica todos los deportes, va a todos los clubes, etcétera, no hace lo que él le ordena… lo exilia.
Los niños de este signo son extraordinariamente reservados. Desean que se les dé permiso para mantenerse separados de los demás chicos y tratarán de mandonear a sus hermanos. Para un niño Leo Buey la mejor compañía será la de sus compañeritos, entre los cuales encontrará pares en fuerza y autoridad de los que extraer enseñanzas. Habrá que darle lecciones de humildad y explicarle el valor de la ligereza y la frivolidad.

Leo Buey y la profesión

El Leo Buey exige que se le den tareas a su medida. No le interesan las naderías. Quiere trabajar, triunfar, avanzar en su carrera. Hay que mimarlo y casi obligarlo para lograr que acepte divertirse. Pero atención, los nativos de Leo Buey pueden ser muy divertidos cuando quieren. Tienen el don de la sátira, y saben explotarlo, pese a su aspecto pesado.
Es muy difícil ubicar a una de estas personas detrás de un mostrador o una caja registradora. El Leo Buey se haría cargo de todo el negocio en diez segundos, reemplazaría al director y reorganizaría el empleo del tiempo. Es imposible pedirle a un Leo Buey que ocupe un puesto subalterno en su vida profesional. Este nativo necesita independencia; el mando es su vocación nata.
Este sujeto podrá ser periodista, novelista, rey, reina, papa, Dalai Lama o, como mínimo, encargado de la hacienda real. Otras posibilidades son director de cine o cualquier trabajo en el que se requiera la combinación del talento para relatar y dirigir.

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