Leo Tigre

Las palabras que aconsejan al Tigre buscar la moderación convienen perfectamente a Leo

Consideremos las alternativas: arrogancia en la disipación, satisfacción en la desobediencia, tiranía triunfante. Deplorable. Si este sujeto no aprende a adquirir algo de moderación, terminará tristemente en la fosa de los leones.
Toda su vida, este nativo se sentirá inmensamente superior a todo y a todos. Consecuencia de su complejo de superioridad: a los Leo Tigres les cuesta mucho hacerse de amigos y conservarlos La gente no siempre comprende la soledad del rey de la montaña.
Como este sujeto se siente siempre tan superior a sus semejantes, le resulta imposible disimular su ascendencia real. Y como se asombra sinceramente de ser tan extraordinario, el Leo Tigre da la impresión de ser snob. La idea que suele tener de sí mismo es que es demasiado grande para pasar por las puertas comunes al resto de los mortales. Entonces, en sociedad, afecta una sencillez artificial que, por desgracia, no logra engañar a nadie. El Leo Tigre trata de ser atractivo, juguetón y hasta encantadoramente simpático. Sin éxito. Todo el mundo percibe estos esfuerzos y, por dicha razón, la gente tiende a creerlo insincero. Nada más falso. Lo que ocurre es, sencillamente, que al Leo Tigre lo pone incómodo ser tan maravilloso.
Aunque quizá magnífico sea la palabra más apropiada. Lo Leo Tigres tienen agallas. En la adversidad, tienen el coraje de diez leones y diez tigres juntos, y son líderes naturales. Son capaces de reír en la enfermedad, el exilio, el dolor y la muerte de un ser querido, siempre manteniendo la dignidad y la esperanza en medio de las tinieblas más profundas. Nada que ver con la resistencia elástica de un Gallo o un Aries. El Leo Tigre abatido por la adversidad merodea, observa, desequilibra mentalmente al adversario, se desliza sobre sus patas de terciopelo, rodea el campo cientos de veces esperando el momento propicio para la revancha. ¡Y después SALTA! Y vuelve a comenzar, como si nada hubiera sucedido. Nada de jaquecas. Nada de dolores de espalda. Sólo el remedio para todos los males del Tigre: el movimiento. Con la condición de que no tenga que permanecer tranquilamente en un mismo sitio aguardando que las cosas se arreglen, es capaz de superarlo todo… hasta puede desafiar a la muerte si nadie le ata las patas.
Los nativos de Leo Tigre son hermosos. Su porte y su modo de caminar les dan siempre ventaja sobre los otros. Se visten de manera clásica y la ropa les interesa poco, siempre y cuando no obstaculice sus movimientos. Con frecuencia llevan frondosas cabelleras que despiertan la admiración de todos.
A este sujeto le cuesta muchísimo aceptar segundos puestos. Por ejemplo, lo veremos arrojarse al asiento delantero de un auto, al lado del conductor, y luego darse cuenta de que, en realidad, la que debe sentarse allí es su abuela que tiene ochenta años. Pero lo que le molesta al Leo Tigre no es ir en el asiento de atrás, sino el simbolismo social que ese asiento implica, la sensación desagradable de no hallarse adelante, desde donde, aunque no maneje, puede ejercer cierto control. Con el tiempo, irá desarrollando su lucidez y su sentido del humor para consigo mismo, y después de los treinta y cinco años es probable que haya madurado lo suficiente para convertirse en un ser fantástico, siempre que su cabeza no haya sido definitivamente inflada por demasiados años de adulación parental.

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