Piscis Cabra

El Piscis Cabra es lo que podría llamarse un gran sensible

El Piscis Cabra es combinación de los dos signos más emotivos de los dos sistemas astrológicos. La sensibilidad antes que nada. El resto —genio, aptitud para utilizar sus talentos, amor y afectividad— viene después. Los Piscis nacidos en un año de la Cabra, forman parte de los Piscis más pujantes.
¿La razón? Y bien: Piscis se encuentra a menudo astrológicamente vinculado a un signo más o menos agresivo, como un Piscis Tigre, por ejemplo. En esos casos, la receptividad y la emotividad del Pez pueden verse aplastadas en un abrir y cerrar de ojos. Mientras que aliado a la Cabra, dependiente, fantasiosa, sensual, artista, Piscis puede por fin nadar en la dirección que elija. Ninguna influencia restrictiva le impone sus limitaciones.
Por lo tanto nos hallamos en presencia de la unión positiva de los dos signos ultrasensibles. ¿Qué pueden hacer estos nativos con tantas emociones? ¿Cómo llegan a canalizar toda su fluidez y darle una forma provechosa? Muy simple. Ni siquiera lo intentan. Van y vienen, vagabundean, suben y bajan, entran y salen a su capricho… pero nunca inútilmente. Los Piscis Cabras son antenas vivientes.
Captan todo lo que ven y oyen. Recuerdan detalles de colores y texturas. Retienen los lugares y registran los tamaños y las formas. Los Piscis Cabras son artistas de primer orden. Absorben, asimilan y expulsan las emociones.
¿Cómo aplicar esto a la vida cotidiana? Esto no se aplica. Olvidemos la vida cotidiana. El Piscis Cabra es un vagabundo. No le interesan la rutina ni la repetición de una experiencia. El objetivo principal de estos nativos es ir de experiencia en experiencia. Sus comidas podrán ser sencillas y rústicas o superrefinadas. Se olvidarán de peinarse o irán impecablemente peinados. Sus ropas serán suntuosas o harapientas. Para el Piscis Cabra, todo es una sola cosa. Tiene todo el tiempo por delante. Desdeña la crítica y la injerencia. Conduce su vida como le place. Y si a usted no le gusta, váyase a otra parte.
Este nativo no es un desobediente, pues para ello hay que tener alguna noción de qué es la obediencia, y él no la tiene. Jamás adhiere a costumbres idiotas pero se deja llevar por la corriente. No es rebelde por la sencilla razón de que jamás ha prestado atención a las reglas. El Piscis Cabra es un marginal nato.
¿Y la Cabra? ¿En quién se apoya? En Piscis, naturalmente. En las aguas de Piscis, la Cabra no es un parásito sino un invitado bienvenido. La simbiosis en toda su gloria.

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