Tauro Buey

La vida de un Tauro Buey deja poco espacio para los entretenimientos espirituales.

A primera vista podrá aparecer que la alianza del Toro y de su primo, el Buey, da origen a una criatura tan masiva y pesada que está destinada a perecer antes de que pasen dos meses. Sin embargo, lo cierto es lo opuesto. Los Tauro nacidos en los años del Buey son individuos grandes y fuertes, es verdad, pero igualmente resistentes.

Desde luego, el Tauro es taciturno y sensual. Elocuentes e inconmovibles, los Bueyes son esencialmente lentos. Se toman su tiempo y se dedican a cualquier tarea que emprendan como si estuviera envuelta en papel pegajoso y exigiera previsión y resolución para ser llevada a cabo. Cerrar una puerta es toda una historia para un Buey: aferra el picaporte y empuja, con suavidad pero también con firmeza, moviendo la hoja sin el menor ruido y prestando atención al “clic” que indica que la cerradura ha enganchado. Durante el mismo tiempo, la mayoría de la gente ya cerró cinco puertas. Este nativo no tiene prisa, y por lo tanto no es impaciente, arrebatado ni impulsivo.

Los Tauro Buey reflexionan primero y no se arrojan a las mares antes de una buena cena, un largo descanso y numerosas incitaciones. Resultado: con frecuencia todas las decisiones que toman son correctas y bien pensadas. O, por lo menos, los demás las consideran así… aunque a veces la sabiduría de sus reflexiones y decisiones resulta bastante dudosa (en el caso de Hitler, por ejemplo).

Apreciarán la poesía y contemplarán un ballet con placer, pero en el fondo encontrarán que no deberían distraer esc tiempo tan precioso para su trabajo en semejantes frivolidades. No decimos que el Tauro Buey sea un sujeto pesado y aburrido. Lejos de eso. Pero es capaz de posponer sus necesidades sensuales, de negarse sus debilidades gastronómicas, de ocultar un deseo apasionado y tumultuoso … pues su objetivo primero es triunfar y conquistar la celebridad y el respeto de los que lo rodean. No lucha para adquirir poder sobre los otros; desea tener poder entre sus pares, disfrutar de su estima y de su veneración. El sibaritismo puede esperar.

No me gustaría en absoluto encontrarme compitiendo por un puesto con un Tauro Buey. En una situación así, el que baja la guardia y no se mantiene firme y vigilante día y noche consagrado al proyecto que tiene entre manos, está condenado a perder. El Tauro Buey puede vencer a cualquiera en casi cualquier trabajo que prometa hacerlo avanzar aunque sea un poquito en su conquista del poder. Por supuesto, esta “búsqueda” no tiene fin. Los Tauro Bueyes siguen avanzando hacia el último aliento.

La crítica no afectará a este nativo. Quizá se vista de cualquier manera y se peine por obligación. Quizá no se afeite durante varios días seguidos, absorbido por un trabajo urgente. Si se trata de una mujer, tal vez no tome una pinza para depilarse las cejas o se deje crecer el vello de las piernas. Lo importante es la meta.
Pese a todo este “qué me importa” con respecto a la apariencia personal y a la vestimenta, el Tauro Buey es atractivo y seductor. Atrae por su seriedad innata y su capacidad de hacer sentir bien a los demás.

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