Virgo Gato

El Virgo Gato es la imagen misma de la prudencia

Su primer retrato sólo puede pintarse después de muchos años de desarrollo lento y meditado. Jamás lo oiremos quejarse, jamás lo veremos suplicar. Este sujeto es de una circunspección perspicaz, se mantiene lejos del peligro y hasta es capaz de renunciar a lo más importante de su vida con el único fin de preservar su tranquilidad y evitar los conflictos.
Pese a todo esto, muchas veces el Gato nacido bajo el signo de Virgo se ve obligado a estar solo. Ama su casa, donde descansa frente a la chimenea, leyendo sus numerosos libros en profundo silencio. Esta felicidad sólo le resulta posible si tiene una puerta blindada, alarmas en las ventanas y una muralla de un metro de espesor que rodea y protege toda su propiedad. A estos nativos no les gustan los inoportunos.
A los Virgo Gato les cuesta comunicarse. Prefieren trabajar, construir, restaurar, elaborar proyectos, cualquier cosa antes que perder el tiempo charlando. Las conversaciones banales no sólo los fastidian, sino que los aterran. Los parloteos les parecen vanos e insustanciales, y los chismes y rumores que tanto divierten a otros para ellos no son más que una fuente de aburrimiento e incomodidad. «¿Porqué la gente no se ocupa de cosas más serias?», se preguntan.
No quiero decir que los Virgo Gatos sean santos ni idealistas. En absoluto. Este comportamiento les sale naturalmente, y no se sienten compelidos a mostrarse como ejemplo. Ni sienten el deber de ser virtuosos, ni desprecian a los que no lo son. Los Virgo Gatos son sumamente tolerantes con respecto a los demás y saben tomar con paciencia sus defectos y excentricidades.
A este nativo le preocupa sinceramente su evolución y, con su tranquilidad característica, se dedica a procurar el progreso y encontrar el ambiente que le resulte más favorable. Es una persona fuertemente motivada por el deber y aguijoneada por la búsqueda de un universo ideal donde todo el mundo lo deje en paz. Sólo se mezclará con las masas si ello es necesario para lograr su paz interior.
Como consecuencia de esta dificultad para establecer contactos humanos, el Virgo Gato parecerá distante e incluso tiránico. Exigirá lo imposible de sus asociados. Pero también es exigente — en la misma medida, o más— consigo mismo. Entonces, ¿porqué sus colegas no imitan sus esfuerzos?
Al Virgo Gato suele acusárselo de arribista. Quizá se deba a su deseo de refinamiento y su necesidad de aferrarse a lo tradicional. Es muy cuidadoso con sus modales y le disgusta dar pasos en falso en lo social. Prefiere no correr grandes riesgos y sin embargo, en caso de emergencia, puede hacer gala de un coraje ejemplar. La rutina no fastidia a este sujeto. Ni tampoco cierto grado de subordinación, siempre que esa posición lo proteja de accidentes. El Virgo Gato detesta lo imprevisto y se resiste a los cambios.

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