Tauro Dragón

Poderío y fuerza penetrante. Esto sintetiza al Tauro Dragón

Tenemos aquí una combinación de energía brutal y gran destreza. Nadie podrá decir de un Tauro Dragón que es un personaje que no le importa en absoluto. La gente adora a estos nativos, ¡o los detesta! Jamás resultan indiferentes.

Madera y tierra. Dos elementos orgánicos. Por un lado, este nativo exuda un sentido común de lo más terrenal, pero por el otro lado es tempestuosamente cándido y egoístamente vanidoso. El Toro y el Dragón forman una pareja inolvidable.

Los nativos de este signo se caracterizan por poseer opiniones cerradas y firmes. Las frases «yo creo» o «yo supongo» son reemplazadas por «yo afirmo», «estás equivocado», «¡dos y dos no son cuatro!» y «es así y punto».

Este sujeto tiene muchísimas posibilidades de ser competente. Abandonará el nido a temprana edad, recorrerá el ancho mundo ocupándose en miles de oficios, proyectos y causas. Después, en el momento en que cualquiera pensaría que se ha convertido en un fracaso sin remedio, el Tauro Dragón se rehará, volverá a su pueblo natal, donde de inmediato le ofrecerán un puesto importante en la empresa que él elija, y a los dos años lo nombrarán presidente.

El Tauro Dragón es altivo. Vocifera: «Por qué me exigen que haga algo para lo que aún no estoy listo?». ¿Vanidoso? Sí. Pero hay que reconocer que, por lo general, estos nativos terminan por obtener aquello que desean. Son tan abiertamente determinados e industriosos (y además, tan dispuestos a proclamarlo) que los demás no pueden con ellos: quedan impresionados.
Los Tauro Dragón son osados. Siempre han hecho aquellas cosas a las que nadie más se ha atrevido. Por ejemplo, son capaces de ir corriendo a un país que se halla en plena revolución o bailar en bikini sobre una mesa de bar en Arabia Saudita, donde cualquier mujer que se precie sabe que debe ir completamente tapada, de la cabeza a los pies.

Es bastante común que los viajes y aventuras de los Tauro Dragón sean financiados por alguien que ha logrado una mejor situación económica que él: ex pareja, padres o un viejo amigo. Estos sujetos no son demasiado escrupulosos; mientras el dinero fluya, no les interesa mucho de dónde provenga. En lo que concierne a ellos, siempre encuentran que sus propias causas son más válidas que las de los demás. Después, cuando ya se han cansado, cuando están hartos de ayudar a los beduinos en desgracia y desean respirar un poco, los Tauro Dragón son muy capaces de gastar hasta su último centavo en un guardarropa nuevo. A continuación llaman de inmediato a su familia, en Kalamazoo, para que les envíe el dinero del pasaje de vuelta.

La mayoría de los Dragones lanzan su fuego casi sin interrupción. En comparación, el Dragón Tauro parece calmo. Salvo, desde luego, si se lo provoca. Y como sus opiniones son tan firmes e inconmovibles, el Tauro Dragón siempre tiene la impresión de que lo provocan. «¿Qué quieres decir con eso?», parece una pregunta bastante inocente, ¿verdad? Muy bien, intente hacérsela a uno de estos nativos. Pero retroceda de inmediato. Sus cuernos se estremecen, sus escamas tiemblan, un rugido cavernoso se escapa de su garganta y … se produce la explosión. El Tauro Dragón lo abrumará con una tempestad de protestas.

Quizás esto resulte algo desconcertante. Los Tauro Dragón no pueden verdaderamente saberlo todo. Sin embargo, no importa lo que hagamos para oponemos, se obstinan en creer que todo lo que ellos piensan y hacen es justo, digno, conveniente y lo mejor. Los Tauro Dragón adoran luchar. Cuando toman la Bastilla para correr en auxilio de los necesitados, no sólo lo hacen para defender sus preciosas ideas, sino también por amor a la pelea. Y se arrojan a la riña con más entusiasmo y vigor que casi cualquier otro signo, aunque sin iras ciegas.

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