Tauro Perro

El Tauro Perro sufre una penosa falta de confianza en sí mismo

Esta es una combinación cumplidora dotada de diversas capacidades y maldecida con un exceso de inquietud que fácilmente se traduce en insatisfacción. Les voy a explicar. Los Tauro nacidos en los años del Perro tienden a quejarse mucho. De lo que la vida les ofrece, suelen mostrarse descontentos, y con respecto a lo que no les ofrece… bueno, bien podría haberlo hecho. Los Tauro Perros tienen un sentido de la injusticia súper desarrollado. No pueden entender por qué, en apariencia, la suerte siempre está en contra de ellos. ¿Por qué los otros son tan afortunados? ¿Por qué todo les cae del cielo? ¿Porqué esas cosas maravillosas no me ocurren a mí, refunfuña el Tauro Perro, disconforme.

Una seducción juvenil y una ignorancia aparente de todo lo malévolo y tortuoso hacen del Tauro Perro un compañero amable y amado. Le interesan montones de cosas y es capaz de realizarlas. Por lo general tiene el don de divertir a las multitudes y es capaz de asumir grandes responsabilidades.

Pese a su talento innato para la determinación y la respetabilidad, para el trabajo e inclusive el heroísmo. De la infancia en adelante, jamás se siente completamente seguro de sí. Muchas veces, a causa de esta inseguridad, se queda entre las bambalinas de la vi da durante toda su infancia y su adolescencia. Después, cuando ya está en edad de declamar su parte y saltar al escenario, quizá todavía no se sienta lo bastante preparado y retrocederá, encontrará excusas para demorar su espectáculo unipersonal, y si no tiene el buen tino de buscar una pareja adecuada que lo impulse, lo aguijonee, lo ame y lo cuide lo suficiente para empujarlo bajo la luz de los proyectores, el Tauro Perro quizá llegue a la edad de jubilarse exactamente en el mismo lugar donde empezó, entre bambalinas, preguntándose qué diablos le sucedió al papel que debía representar.

Este nativo es la inquietud personificada. También es extremadamente perfeccionista y quiere que las cosas se hagan bien, funcionen bien y no tengan ni un solo defecto. Si no ocurre así, será el primero en buscar un culpable, que podrá ser él mismo o cualquiera de los que lo rodean. «¿Por qué no te tomas las cosas más en serio?», pregunta el Tauro Perro a su amigo, hijo o pareja menos consciente. «¿No te das cuenta de lo importante que es esto?», protesta.

Si el Tauro Perro llega a obtener un éxito arrasador de cual quier clase, quizá tienda a la suficiencia. Siente que él ha trabaja do mucho más que los otros para triunfar. Sabe que hay gente que miente o trampea para llegaren la vida. Pero él no. ¡Jamás! Los Tauro Perros son los primeros en considerarse personas «correctas» que hacen las cosas «como corresponde». Primero, luchan, bufan, jadean, ladran, gruñen, sudan. Después, cuando al fin han logrado la fama o la fortuna o la admiración de los que los rodean, estos sujetos son capaces de opinar: «Es lo que me merezco. Trabajé más que cualquiera y era hora de que reconocieran mi enorme talento».

Como se ve, la vida no es fácil para un Tauro Perro. Como consecuencia de su propia actitud reacia, a menudo se abusa de ellos y se los interpreta mal.
Son mucho más conscientes que la mayoría. Son extremadamente sensibles. Si se combina esta sensibilidad con una tendencia innata a los celos y a la posesividad, se obtiene un carácter muy irascible. Tal vez a uno le dé la impresión de que este sujeto es imperdonablemente egocéntrico, pero no vaya a creer ni por un segundo que, por su parte, él no se considera mucho menos que un Albert Schweitzer: compasivo, amable, generoso, cálido, afectuoso, indulgente.

Los Tauro Perros aman defender causas nobles y se preocupan mucho de los más débiles. Poseen un corazón generoso y de sean dar una mano a los que son menos afortunados que ellos. Pueden perseverar en situaciones que a otros parecerían desesperadas. Tienen una enorme capacidad de amor e interés por los demás.

Bajo su superficie hosca y malhumorada, son tiernos y desprendidos. Son esa clase de perros que gruñen mucho la primera vez que ven a alguien pero después saltan a la falda de uno y le lamen la cara como muestra de amistad. Necesitan aliento y mucho aplauso.

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